Canción para el campo
Al escondrijo a hacer pipí,
al escondrijo a hacer pipí
¡Ay, que no llego!
¡voy corriendo!
¡Ay, que no llego!
¡Me he hecho pipí!
oOo
ESPANGLISH LYMERICS
Era feliz porque tenía lo necesario para vivir: casa, ropa y comida.
Pero un día un vecino de su barrio, Juan Matalahúga, que era muy ambicioso, entró por la noche y se apoderó de todos los frutos de su huerto y lo dejó sin sus plantas.
Entonces Basilio rompió a llorar desconsoladamente.
"No tengo nada que comer", pensó "me llevará semanas y meses volver a cultivarlo", se lamentaba.
Entonces acudieron pronto María, Marta y Elena. Estas niñas tenían fama de niñas buenas, porque, efectivamente, se apiadaban de todo mundo y ayudaban a la gente necesitada. Así que en esta ocasión se apiadaron también del pobre Basilio y cada día le llevaban comida.
Pasaron algunas semanas y el huerto empezaba a tener sus primeros frutos.
"No os vayáis aún, niñas", dijo un día.
"Toma, Marta, estos tomates. Elena, coge cacahuetes para ti, que te gustan tanto. María, llévate estas manzanas, que han vuelto a salir de mi precioso Manzano. La semana que viene venid a por limones, que mi limonero ya está empezando a revivir".
Basilio agradecía así la ayuda de las niñas.
Pero un día, cuando menos se lo esperaba, el ladrón vino otra vez y, con la complicidad de cuatro amigotes, empezaron a llevarse todos y cada uno de los alimentos del huerto.
La situación era insostenible. Basilio volvió a llorar desesperadamente. Tanto que le dio un ataque de nervios.
Marta, Maria y Elena acudieron enseguida al oír sus lamentos. Estaba tan débil que lo llevaron al hospital más cercano.
El ladrón era Juan el Matalahúga, vecino del pueblo, con uno de los huertos más grandes y tan simpático que nadie sospechaba de él.
ResponderEliminarPoema de Laura Aguirre
Luces de colores, estrellas, lazos, bolas,
bullicio de compradores,
desfile de regalos, árboles de luces.
Guantes, bufandas, abrigos,
ventanas con estrellas, Papá Noel en la tienda.
En las casas, un arbolito que se enciende y se apaga.
Niños cantando, zambombas sonando,
turrón, mantecado, mazapán...
y hasta peladillas tamborileando.
Este es un sabor de la Navidad.
Sombras en la calle, barrio marginal,
bombilla de 25, lamparita sin pantalla, colchón frío,